Historia y administración colonial en el Virreinato del Perú: La rebelión de los encomenderos y la pacificación de Pedro de La Gasca
Capítulo 1 Más de veinte años después de que Pedrarias Dávila repartiera encomiendas y repartimientos entre los vecinos de la ciudad de Panamá, el Emperador suspendió aquel régimen que, en la práctica, equivalía a la propiedad de seres humanos. Pedrarias lo había utilizado a su antojo para apaciguar a los capitanes tras la decapitación de Vasco Núñez de Balboa. A él y a doña Isabel de Bobadilla se les asignaron las encomiendas de Otoque, Uribe, Pocorosa y Cuquera, junto con sus respectivas cuotas de servidores indígenas. Gaspar de Espinosa recibió la encomienda de Pacora; Taboga fue adjudicada a Francisco Pizarro; Diego de Almagro, Rogel de Loria y Cristóbal de Eslava; y Chagre, a Gonzalo de Badajoz. Incluso el propio Emperador obtuvo una encomienda especialmente lucrativa: el archipiélago de Las Perlas. Según lo documenta María del Carmen Mena García en Una fuente para la historia de la encomienda en Panamá: La Copia e Relación del Repartimiento Viejo (en Temas de His...